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Highway 61 Revisited - Bob Dylan

Quedan apenas 2 meses para que este disco cumpla 50 años y no creo que haya mejor ocasión para preparar una introducción a esta grandiosa obra, Highway 61 Revisited. Bob Dylan es un artista mundialmente conocido al que se conoce incluso sin haberle escuchado en absoluto. Es una de las marcas más grandes de la historia de la música y su nombre significa tantas cosas a la vez que es imposible clasificarlo. Quizá por ello cuando lo escuché por primera vez no me emocionó tanto como me hubiera imaginado, podría decir incluso que me decepcionó. Imaginaos: un adolescente que ha oído toda su corta vida hablar de un personaje como este de una manera mítica, que ha leído tantas alabanzas sobre sus discos y sobre su crudeza y magnitud titánicas para la música popular que casi le da miedo acercarse. Que ha visto que una canción suya es para la revista Rolling Stone la mejor canción de todos los tiempos. No le quedaba otro remedio que, cuando Internet llegó a su hogar y el acceso a la música fue algo más sencillo, escucharle. Y claro, ¿por dónde empezar? La tarea es prácticamente hercúlea, la discografía de Dylan es apabullante. Por ello decidí fiarme de Rolling Stone y su lista, puse a todo volumen Like a Rolling Stone y me dejé llevar.
Lo malo es que no me llevó a ninguna parte. No noté esa sacudida de la que hablaban los críticos, no ví los cantos a la libertad y al cambio de los que tanto había oído hablar, no encontré la crudeza que Dylan siempre había representado, no escuché la mejor canción de la historia. Y entonces lo abandoné. Durante  años, Dylan fue para mí un paria musical, no le dí más importancia que a cualquier cantante folk americano.
Pero no hace mucho vi una película de Dylan en el momento en que estaba componiendo las canciones con las que yo me estrellé, durante la gira británica de 1965. El extraordinario film (Don't Look Back de D.A. Pennebaker) sí que mostraba esa crudeza de Dylan siendo una persona casi misántropa, un ser que tenía hipnotizada a toda una generación y que esa carga quizá le vino demasiado grande. Siempre se ha hablado del compromiso político de Bob Dylan de una manera bastante grandilocuente, pero lo cierto es que hasta él mismo reconoció que no estaba interesado en ninguna lucha política, que cantaba por sus amigos, por las vivencias que tenía y por las influencias (Woody Guthrie como una de las principales) que se había ido encontrando (para profundizar más en este tema y en la época de creación y transición dylaniana de los 60' ver No Direction Home de Martin Scorsese). Y esa bendición maldita que le sobrevino creó a una personalidad ambigua y taimada, un ser complicadísimo que puede que haya estado buscándose durante toda su vida sin llegar a encontrarse. Y al entender todo esto sobre el autor, la música entró sola. Debió ser que necesitaba lubricación, pero ahora estaba perfectamente engrasado para lo que Dylan quisiera decirme. Y me dijo muchas cosas.
Así volví a Like Rolling Stone. Para captar todo lo que esta canción significó para la música popular de nuestro siglo debería escribir hasta colapsar blogger, así que intentaré resumir mucho.
Dylan venía de un disco extraño para sus seguidores (Bringing It all Back Home) con una cara completamente acústica (lo que hasta ese momento había hecho) y otra con elementos de blues (guitarra eléctrica, batería, bajo eléctrico, etc.). Fue un disco de transición. O, dicho de otra manera, Dylan había ido evolucionando hacia otro tipo de estilo. Pero mientras que Bringing fue una provocación a media escala, Highway no dejó ninguna duda. Dylan renegaba de lo que él había sido: ya no iba a volver a ser nunca más el joven abanderado del folk americano. Ya con el primero Dylan había sido criticado hasta la saciedad, le llamaban traidor allá donde iba e intentaban sabotear muchos de sus conciertos. Lo que quizá no se esperaban estos amigos de la creatividad era que todos los insultos hicieran crecer en Dylan el germen de la electricidad exponencialmente.
Y es que en la figura de este artista lo único permanente es el cambio y sus ganas de provocar (no hay más que ver los numerosísimos cambios que ha hecho a todas sus canciones en los conciertos, con mayor o menor acierto). Like a Rolling Stone abre este disco como un cañonazo, como para dar un motivo a esos que le llamaban traidor por colgarse una guitarra eléctrica. Son 6 minutos de canción con un ritmo vertiginoso e incesante de frases cargadas de odio hacia una persona. Si bien es cierto que la cadencia de las frases se ralentiza un poco con respecto a su anterior disco (ver Subterranean Homesick Blues), el estilo faulkneriano de sentencias tan largas como lo que le permitía su aliento (que continuaron otros artistas como R.E.M. y que con toda seguridad, influenciaron en la creación del rap) y su don para encajarlas en cualquier lugar del paisaje musical continuaban en este disco.
Una declaración de guerra abierta contra alguien (aquí se especula con muchos nombres) que cambiaría el universo de las canciones en la música pop/rock para siempre. Con ella se inauguró el rock tal y como lo conocemos, y, aunque el honor de consolidar los álbumes de rock y realizar el esquema sobre el que se tendrían que asentar hasta ahora se lo debemos ceder a los Beatles y a su Sgt. Peppers and Lonely Hearts Club Band, lo cierto es que sin este disco de Dylan hubiera sido imposible que se desarrollara todo ese potencial.
Debemos ponernos en situación y contextualizar musicalmente un poco: es agosto de 1965, quedan unos cuantos meses para que el otro gran fenómeno de masas, los Beatles, saquen a la luz lo que supondría su salto cualitativo más grande hasta la fecha (y puede que de toda su carrera), Rubber Soul, y revolucionaran otra vez la escena musical. Los Kinks habían sacado hacía unos meses su Kinda Kinks con creaciones pop que todavía no entraban en su estilo más duro y creativo posterior. Los Rolling Stones acaban de publicar Out of Our Heads, que contenía el hit mundialmente conocido de (I can't get no) Satisfaction, y en el que todavía incluían versiones de temas blues y las canciones no duraban más de 3 minutos. La crudeza de estos también llegaría más tarde y su excelencia no la veríamos hasta varios años después (1971-1972). Otis Redding sacaría su Otis Blue un mes después, pero la influencia del cantante ya se podía ir notando durante estos meses. Unos Them liderados por Van Morisson sacaban su primer disco y saltaban a la fama gracias al crudo Gloria. The Times They Are A-Changin' había dicho Dylan unos años antes, y muchos simplemente no lo vieron venir. Él fue el que prendió la llama de ese cambio.
Like a Rolling Stone comienza con uno de los inicios más míticos del rock. Un órgano improsivado por alguien que no tocaba el órgano (Al Kooper) junto con una batería que se alejaba de los compases más típicos del blues, junto a la guitarra circular de Mike Bloomfield eran el escenario perfecto para que Dylan descargara un:

"Once upon a time you dressed so fine, / Érase una vez en la que vestías tan bien
Threw the bums a dime in your prime, didn't you?" / Que tirabas centavos a los vagabundos en tu pedestal, ¿verdad?

Y cambiara la historia de la música para siempre. Las reglas del juego se disolvieron gracias a muchas de las características de esta canción: la inclusión de unas letras elaboradas, mucho más cerca de la poesía literaria que de lo que la musical había sido hasta ese momento, seis minutos de duración, la carga emocional del estribillo rabioso (How does it feel? To be on you own, With no direction home, Like a complete unknown, Like a Rolling Stone), la sección instrumental de regalo... Fue muy difícil de programar en las radios, pero pronto se convirtió en el patrón a seguir para las bandas de rock de todo el planeta y su influencia ha llegado hasta nuestros días. Quién sabe qué hubiera pasado si este disco se hubiera abierto con otra canción del mismo, pero parece que Dylan sabía muy bien lo que se hacía.
Tombstone Blues es una de mis favoritas. Sé lo que Like a Rolling Stone significa y representa, pero siento predilección por la fase más surrealista de Dylan y les tengo más cariño a las piezas donde esto está más presente. La letra es espectacular y nos muestra a un Dylan crítico con la sociedad en la que se encuentra y la sátira se encuentra con el surrealismo de una manera perfecta, donde puede atacar desde el conservadurismo sexual de una manera tan cáustica como divertida (mi inglés no es perfecto y la buscada ambigüedad de Dylan complica la traducción, así que pido ya disculpas) :

The hysterical bride in the penny arcade/ La histérica novia en la sala de juegos
Screaming she moans, “I’ve just been made”/ Gritando se lamenta, "Me la han jugado"
Then sends out for the doctor who pulls down the shade/ Manda llamar al doctor, que descubre el misterio
Says, “My advice is to not let the boys in”/ Y dice, "mi consejo es no dejar a los chicos que entren"
Now the medicine man comes and he shuffles inside/ El chamán entra arrastrando los pies
He walks with a swagger and he says to the bride/ Camina contonéandose y dice a la novia
“Stop all this weeping, swallow your pride/ "Deja de llorar, trágate tu orgullo
You will not die, it’s not poison”/ No morirás, no es veneno"

Hasta la religión y el militarismo en el mismo estilo: 

Well, John the Baptist after torturing a thief/ Juan el Bautista después de torturar a un ladrón
Looks up at his hero the Commander-in-Chief/ Mira a su héroe, el Comandante Jefe
Saying, “Tell me great hero, but please make it brief/ Diciendo, "Dime, gran héroe, pero hazlo rápido
Is there a hole for me to get sick in?”/ Hay un agujero para que enferme dentro?

The Commander-in-Chief answers him while chasing a fly/ El comandante jefe le responde mientras persigue a una mosca
Saying, “Death to all those who would whimper and cry”/ Diciendo, "Muerte a todos aquellos que llorarían y se quejarían"
And dropping a barbell he points to the sky/ Y dejando caer una pesa apunta hacia el cielo
Saying, “The sun’s not yellow it’s chicken”/ Diciendo, "El sol no es amarillo, es pollo"

Para mí es una de las mejores canciones del disco, tanto por su humor negro como por su ritmo desenfrenado de blues eléctrico. A destacar, los diferentes solos que Mike Bloomfield realiza entre los azotes de Dylan, donde todavía utiliza su cortante tono. Asimismo, punto especial para la batería y su ritmo rápido y pesado a la vez.
Llegamos entonces a It takes a lot to Laugh, It Takes a Train to Cry. Aquí nos encontramos con una composición que podría haber sido grabada perfectamente en el Delta. Un blues muy rítmico, donde la harmónica adquiere un protagonismo excepcional. La voz de Dylan adquiere una arenosidad y una cadencia más lenta, más suave quizá, que acompaña perfectamente a la música. La letra nos habla de la contemplación del mundo a través de un hombre lleno de tedio y que busca a la mujer que ya no le quiere. Aunque evidentemente, esta es mi interpretación y con Dylan nunca se sabe.
El premio a la canción de menor duración se lo lleva From a Buick 6, en la que el ritmo de un blues algo acelerado, cercano por veces a una suerte de rockabilly, da paso a un Dylan chirriante que nos habla de algún renegado y nos relata todas sus vivencias. Esta canción no se encuentra entre mis favoritas, pero no hay duda de que se trata de un tema con una larga influencia tanto de entrada como de salida.
Ballad of a Thin Man es una canción influenciada por la literatura española, aunque Dylan no lo supiera. Muchas de las expresiones y críticas que escupe contra el anónimo Mr. Jones recuerdan a la agudeza satírica de Quevedo o Góngora. Además, esta canción se puede ver en el film de Pennebaker antes comentado, donde salen numerosos Mr. Jones y las reacciones de Bob Dylan ante ellos son increíblemente hirientes. Una de las escenas muestra a un joven periodista en el camerino con Dylan en lo que podríamos llamar una tortura verbal. La letra de la canción da un poco más de significado a esos ataques, ya que Dylan consideraba que estos Jones eran todas aquellas personas retiradas en sus palacios de marfil sin contacto con la realidad (pero que hablaban de la realidad) que nunca entenderían sus canciones. Como muestra, las primeras frases de la canción nos acercan a esta realidad dylaniana:                                                                 

You walk into the room/Entras a la habitación
With your pencil in your hand/Con el lápiz en la mano
You see somebody naked/Ves a alguien desnudo
And you say, “Who is that man?”/Y dices, "¿Quién es ese hombre?"
You try so hard/Lo intentas y lo intentas
But you don’t understand/Pero no lo entiendes
Just what you’ll say/Eso es lo que dirás
When you get home/Cuando llegues a casa

Because something is happening here/Porque algo está pasando aquí
But you don’t know what it is/Pero no sabes lo que es
Do you, Mister Jones?/¿Verdad, Mister Jones?

La música que acompaña a la letra es muy diferente al resto del disco. Un medio tiempo con liderazgo de piano deja a Dylan como si estuviera recitando en una sala con mucho humo y mirando directamente a los ojos a Mister Jones. Otro gran clásico que sirvió de himno para una generación que captó perfectamente el mensaje: "Los que sabemos lo que pasa somos nosotros, nuestros padres y adultos se quedarán mirando la revolución mientras se va". Algo así ya había cantado Dylan en The Times They Are a-Changin' (Come mothers and fathers/ Throughout the land/ And don't criticize/ What you can't understand).
Queen Jane Aproximately es una balada que sigue la línea inaugurada con Like a Rolling Stone en la que Dylan se enfrenta a un enemigo "imaginario" y le advierte de una posible caída en desgracia y le relata esa caída con pelos y señales. Quizá se muestre aquí menos agresivo que en el primer corte y deje una puerta entreabierta, pero sin duda vemos el resentimiento en toda la canción. Dylan aquí adopta un estilo de voz diferente, como ocurría ya en It takes a lot... con un tono algo más grave, quizá para diferenciar ese punto de menor agresividad.
Y llegamos a mi canción preferida del álbum. Highway 61 Revisited da título al disco y no es para menos. El ritmo de la canción es alegre y rockero, algo así como un proto-hard rock con teclados. Y la letra es de lo mejor que he podido leer en el mundo de la música. La destacaría entera porque nada tiene desperdicio, pero pondré dos estrofas que sobresalen como picos en un valle.

Oh God said to Abraham, “Kill me a son”/ Oh Dios le dice a Abraham: "Mátame a un hijo"
Abe says, “Man, you must be puttin’ me on”/ Abe le dice: "Tío, tienes que estar de coña"
God say, “No.” Abe say, “What?”/ Dios le dice: "No.", Abe le dice: "¿Qué?"
God say, “You can do what you want Abe, but/ Dios le dice: "Puedes hacer lo que quieras Abe, pero
The next time you see me comin’ you better run”/ La próxima vez que me veas será mejor que corras
Well Abe says, “Where do you want this killin’ done?”/ Abe le dice: "¿Dónde quieres que se cometa el asesinato?
God says, “Out on Highway 61”/ Dios le dice: "En la Highway 61".
[...]
Now the fifth daughter on the twelfth night/ La quinta hija en la duodécima noche
Told the first father that things weren’t right/ Le dijo al primer padre que las cosas no iban bien
My complexion she said is much too white/ Mi tez, dijo, es demasiado blanca
He said come here and step into the light, he says hmm you’re right / Él dijo ven aquí y ponte a la luz. Dice hm, tienes razón
Let me tell the second mother this has been done/ Déjame decirle a la segunda madre que ha pasado esto
But the second mother was with the seventh son/ Pero la segunda madre estaba con el séptimo hijo
And they were both out on Highway 61/ Y los dos estaban fuera, en la Highway 61.

Crítica demoledora a la Iglesia, a la Biblia, a la familia y a miles de tradiciones; todo cabe en esta canción. La bocina que suena al comienzo y al final de la misma es la que se usaba en los ensayos para avisar de que alguien estaba consumiendo drogas. Fue una casualidad que sonara al principio de la canción y decidieron dejarla porque les gustó a todos. La música acompaña totalmente a la letra y a su tono satírico y burlón. Es mi alarma todas las mañanas, y todavía me encanta.
Just Like Tom Thumb's Blues nos muestra un tempo menos vertiginoso que su antecesora pero con una letra en caída libre. Con referencias a uno de mis libros favoritos (Bajo el Volcán de Malcolm Lowry) y a cuentos de Edgar Allan Poe, Dylan nos muestra a un protagonista abatido, como el de la novela de Lowry. No existe mejor escenario que este libro para evocar las letras de Dylan, ya que su lírica surrealista es perfecta para los pensamientos etílicos, los remordimientos de ese protagonista que sabe que está perdiendo su vida pero que no puede desatarse de la gravedad que le estira. Al contrario que en la novela, aquí el protagonista decide volver a New York pensando que todo puede mejorar.
Por último, vamos con la canción más larga del álbum. Resultaría paradójico para cualquier artista que el disco que rompió todos los esquemas del pop y rock renegando de su pasado folk, se cerrase con una composición folk de once minutos de duración (eso sí, con acompañamiento de bajo y guitarra electricos), pero para Dylan es otra más de sus provocaciones. Es decir a sus detractores que sigue siendo el mejor en lo que hacía, y en lo que hace. Y que lo puede hacer cuando quiera, pero no quiere. Desolation Row cierra este excelso disco y lo hace de manera sublime. La canción nos ofrece toda una galería de imágenes, personajes e historias surrealistas que podrían componer un mundo propio. Y eso es lo que dibuja Dylan en este disco, galaxias independientes que nos muestran un poco más lo que es el ser humano dentro de un gran universo que no deja de expandirse.

Músicos:
Bob Dylan - Voz, guitarra, armónica y piano.
Mike Bloomfield - Guitarra solista.
Harvey Brooks - Bajo.
Bobby Gregg - Batería.
Paul Griffin - Órgano y piano.
Al Kooper - Órgano y piano.
Sam Lay - Batería.
Charlie McCoy - Guitarra.
Frank Owens - Piano.
Russ Savakus - Bajo.

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