Ir al contenido principal

American Idiot - Green Day

Resultado de imagen de american idiot

Corría el año 2009 y Green Day acababa de publicar su disco 21st Century Breakdown. Venían a España a presentarlo y, cómo no, Barcelona y Madrid fueron los destinos elegidos. Todavía con dieciocho añitos me fui con mis amigos hasta Barcelona para presenciar a uno de los grupos más importantes de nuestras vidas. Tras muchas horas de cola (y de inexplicables vueltas por la ciudad condal) conseguimos entrar al Palau Sant Jordi y se desató el armageddon. Los que estábamos allí éramos más que simples fans, estábamos forjando la historia de una amistad, y pareció que todos lo entendieran. Pero vayamos unos cuántos años atrás porque este concierto no fue especial simplemente porque los chicos californianos vinieran a España. Muchas cosas ocurrieron antes de este concierto.

Comencé a tocar la batería, para desgracia de mi familia y vecinos, a la edad de catorce años. Aparte del placer de ejercer una tortura auditiva a la gente cercana, descubrí que me apasionaba ese instrumento. El siguiente paso, por supuesto, era tener un grupo. Al principio nos juntamos unos amigos y simplemente quedábamos para aprender a tocar. Nada demasiado difícil, nada demasiado interesante. Pero fui aprendiendo.

Poco después, el bajista de ese grupo y yo partimos hacia otras propuestas que nos satisficieran más, ya que deseábamos algo más de velocidad musical. Es por eso que creamos junto a otros dos amigos otro grupo, de nombre Slip Out (no me preguntéis por qué). Nuestras influencias básicas eran todo el hardcore californiano o melódico: Blink 182, Sum 41, Offspring, Bad Religion, Simple Plan...pero, por encima de cualquier otro, Green Day.

Green Day era nuestro grupo de referencia y Basket Case nuestra canción de cabecera. Empezábamos y acabábamos los ensayos con ella. Uno de los guitarristas se podía pasar horas tocando simplemente el comienzo de Time of your Life, el bajista repitiendo una y otra vez los compases de She, y nuestro otro guitarrista no paró hasta aprenderse Jesus of Suburbia. Para mi LA canción era Basket Case y su frenético inicio. Claro, cuando nosotros empezamos el grupo, Green Day estaba en su momento más álgido en diez años, y todo ocurrió por este disco.

Desde su descomunal y paradigmático Dookie, Green Day había presentado trabajos de fortuna de crítica y público muy desigual. Ahí tenemos su disco inmediatamente posterior, Insomniac, del que sólo podría destacar Brain Stew/Jaded. Un disco demasiado oscuro y poco cohesionado, que mostraba a un grupo que se había desinflado tras el éxito de su anterior disco. Tras dos años de espera vería la luz Nimrod, un disco mucho más trabajado que al anterior, que explora más caminos de los ya abiertos por Dookie, con canciones como la citada Time of Your Life o la filosófica Redundant, así como también encontramos temas con el sello de la banda, como Nice Guys Finish Last.

Nos sorprendieron a todos con Warning, un disco con esencia folk y que para mí está injustamente infravalorado ya que contiene alguna de sus gemas en bruto más valiosas. Más tarde escuchamos Shenanigans, un álbum de piezas sobrantes de otros discos que tiene un interés más bien nulo. Pero, desde Dookie, Green Day no había conseguido lanzar un disco redondo, un álbum que gustara la crítica y al público por igual.

Y entonces llegó American Idiot. Y Green Day volvieron a ser lo que eran siendo algo completamente distinto. La llamada "primera ópera punk de la historia", es todo lo que Green Day había hecho hasta la fecha concentrado y licuado para todos los paladares. Sin todos los pasos, carreras, tropiezos y caídas desde el Dookie, American Idiot nunca hubiera existido. También fue el disco que nos unió como grupo para siempre.


El disco cuenta la historia de Jesus of Suburbia, un personaje creado por Billie Joe Armstrong, cantante y guitarrista de la banda. Este personaje cuenta las miserias de una civilización que se está yendo poco a poco hacia la autodestrucción, al igual que él. La primera canción, que da título al disco, es una rápida y furiosa visión de la sociedad americana por parte de este personaje. Una sociedad que no piensa por ella misma, que está controlada en cada rincón de su mente y a la que sus mandatarios dominan a voluntad. Y es aquí donde ya vemos que Green Day ha vuelto. Las guitarras afiladas, la batería (a cargo de Tré Cool) a máxima velocidad y el bajo (Mike Dirnt) machacándonos los oídos. Pero la voz de Billie Joe tiene ese toque alegre que siempre les ha caracterizado. Sí, ya podemos decir que esto es Green Day.

Pero, de repente, algo ocurre. ¿Una canción de 9 minutos? Estos no son los chicos de Dookie. En esta canción se nos presenta al protagonista de la historia, que tiene el mismo nombre que la pista: Jesus of Suburbia. Y, para aquellos que no crean capaces a este grupo de hacer una canción de larga duración con sentido les invito a escuchar una de mis canciones favoritas, y, sin duda, la mejor de todo su repertorio. Era una imprescindible en todas nuestras sesiones de ensayo y no es para menos. Una canción con un comienzo totalmente épico que va pasando por diferentes tempos y estilos, con una banda pletórica y un Billie Joe extraordinario como frontman. Vemos un tono mucho más maduro en esta canción, que busca de verdad contar una historia a través de la música y no sólo una base para soltar lo que se necesite con palabras.

Aquí Jesus of Suburbia se presenta y podemos observarlo pasando por diferentes estados de ánimo, por diferentes etapas de su vida. Por ello nos encontramos con una conjunción musical extraordinaria, que puede ir desde el más típico hardcore melódico, hasta baladas, pasando por partes rockera e incluso pop al más puro estilo Beach Boys. Jesus finalmente, nos dice que huyó de su hogar porque este no existía.

Una de las canciones más populares de la banda es la que viene a continuación: Holiday. Un claro canto anti-belicista. Una guitarra circular da paso al alegato que Billie Joe tiene preparado. En el momento de la creación del disco, la administración Bush estaba en pleno apogeo en su batalla iraquí y la banda nos presenta una feroz crítica contra esto. Con esta canción comprobamos que, aunque veamos que Green Day han vuelto, la velocidad ya no va a ser el tótem sobre el que se asiente su nueva era.

Llegamos así a Boulevard of Broken Dreams, una balada donde la banda presenta su lado más triste y decepcionado con el mundo. Esta canción es algo que no hubiéramos podido ver tras una madurez musical que se fue consolidando poco a poco. Guitarras acústicas, ritmos pausados, efectos electrónicos...Elementos que nunca habíamos encontrado en el repertorio del grupo, pero que añaden vitalidad a su música, aunque esta sea taciturna y oscura.

Una batería que el guitarrista quería aprender a toda costa abre la siguiente canción, Are we the Waiting. Fueron muchos ensayos enseñando este extraño patrón de batería pero al final consiguió tocarlo y hasta me la quitaba para practicar. De nuevo, nos encontramos con una canción que poco o nada tiene que ver con la anterior trayectoria de la banda, pero que encaja perfectamente en el disco. Unas melodías muy cuidadas dan paso a una de las canciones de mayor velocidad de la historia de Green Day. Una pista muy ramoniana que nos presenta a otro personaje de la historia: St Jimmy, caótico y autodestructivo. Se puede pensar que simplemente es una parte de la difícil personalidad de Jesus o que es un personaje aparte que enseña nuevas experiencias al protagonista y que más tarde este se haga pasa por aquel. Yo me quedo con la segunda opción.

Y es que aquí es donde descubre la novocaína, una droga que intenta aliviar su depresión y su alineamiento del mundo. Give me Novocaine se convierte así en el punto de inflexión del disco, donde el protagonista entra a una puerta por la que antes no había pasado y de ahí esos cambios musicales tan bruscos entre sus zonas calmadas, que bien podrían tratarse de una canción hawaiana, y sus arrebatos rabiosos que crean un muro sónico infranqueable. Pero, como siempre, todo cambia con la llegada de un amor inesperado. Y eso representa She's a Rebel, una canción que vuelve a los orígenes de la banda para presentar a ella: Whatsername. Una perfecta rebelde, un icono de verdadera resistencia, de la cual el protagonista queda profundamente enamorado.

¿No os había dicho que Green Day habían crecido y que habían alcanzado su madurez musical en este disco? Pues bien, Extraordinary Girl es otra prueba de ello. Una intro totalmente árabe da paso a una canción que mantendrá este toque oriental durante todo su recorrido, como si de Tomorrow Never Knows se tratara. El estribillo actúa como una cascada del río que nos había transportado de forma oriental hasta él. Conocemos algo más de esta chica en esta canción, que nos muestra su lado más sensible, mientras el protagonista sigue cayendo en una espiral sin retorno.

Ella, intentando alejarse (y alejarle) de ese impulso autodestructivo, le envía una carta en la que le dice que lo abandona para siempre. Además le hace ver que él no es Jesus of Suburbia, ni tampoco St Jimmy. Una auténtica carta bomba (Letterbomb). Esta canción establece un vínculo metamusical con otra de las canciones de este disco en su intro, ya que nos muestra en su intro una parte de lo más tarde será un trozo de Homecoming. Musicalmente creo que es un corte perfecto de rabia sistematizada. De potencia con control.

Y qué decir de una de sus canciones más emblemáticas. Wake me up When Setember Ends es todo sentimiento. Es una canción en la que vemos el corazón de Billie Joe puesto en una bandeja, para que todos veamos sus cicatrices. Una canción que el cantante escribió por la trágica muerte de su padre cuando él tenía sólo 10 años y no quería otra cosa que esto fuera un sueño, que septiembre acabara ya que este fue el mes en el que pasó. Un arpegio ya mítico es la introducción a una de las canciones más emotivas de la historia de la banda, en la que poco a poco la intensidad se va haciendo más fuerte   y asistimos a un final apoteósico donde la emoción está servida.

La penúltima canción del disco, Homecoming, es otra de las grandes sorpresas. Y es que por si no habíamos tenido suficiente con Jesus of Suburbia, ¡aquí nos encontramos con otra canción de 9 minutos! Musicalmente no tienen nada que ver una con otra, esta es mucho más rockera, más directa y quizá más desconecta que aquella, pero con puntos álgidos que sondan delicia. La canción nos cuenta la historia del protagonista abandonando su papel como St Jimmy, volviendo a su casa e intentando rehacer los pedazos.

Por último nos encontramos con Whatsername, donde se nos confiesa que sigue enamorado de esa chica que lo ha abandonado y que nunca volverá a ver. Intenta por todos los medios olvidarla aunque sabe que no lo conseguirá, así que seguirá su vida con ese sentimiento clavado para siempre. Es una de mis favoritas del disco, aunque es de las menos reconocidas públicamente, gracias a su estilo directo pero calmado, con un Billie Joe totalmente sereno, lo que nos muestra el paso del protagonista  a un estado fuera de la autodestrucción.

Y ahí estábamos nosotros, cinco años después de la publicación de este gran disco, a punto de presenciar al grupo que había creado las canciones que nos habían obsesionado una y otra vez en las sesiones de ensayo. Apenas nos podíamos mover gracias a la aglomeración de gente, apenas siquiera respirar, pero la magia no se rompió en ningún momento. En ese momento todo lo que habíamos vivido se condensó en dos horas de concierto. Todas las noches tocando en sitios que nunca volverán a abrir, las carreras por habernos dejado algo antes del concierto, los robos de material, los ensayos a las tantas, las roturas de cuerda en los conciertos (incluso del bajo), los viajes a ciudades desconocidas junto a posibles psicópatas en potencia...Todas las experiencias vividas eclosionaron en aquel concierto, pero sobre todo, se acumulan en este disco. Y por eso siempre tendrá un sitio de honor entre mi colección.

Comentarios

  1. Un placer leerte, como siempre, Jorge. He de decir que Green Day nunca me había llamado la atención, lo conocía simplemente porque sonaba en la radio de vez en cuando, pero nunca me he molestado en ir mas allá. A raíz de tu artículo he decidido darle una oportunidad como es debido y admito que me ha sorprendido muy gratamente este disco. Sin duda alguna lo guardaré en mi colección personal. Muchas gracias por abrirme los oídos :)

    Espero impaciente el próximo artículo. Un abrazo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí he podido conseguir eso no tengo mayor recompensa. Cada una de mis entradas es simplemente un intento de expandir horizontes musicales (los vuestros y los míos) más allá de lo que consideraríamos nuestros gustos básicos.

      Y de verdad, encontrar estos comentarios es algo increíble para mí. Muchas gracias y espero seguir viéndote por aquí (aunque de momento sólo sé que eres el/la autora de El Lazarillo de Tormes, jaja).

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

La ley innata - Extremoduro

No me gustaban. No, es cierto, ante el desconocimiento -ese terrible aliado de la violencia- opté por lo más fácil, prejuzgar. Y todo lo que fuera Extremoduro lo denostaba porque era de ellos. Pero llegó un día, el día en que comprendes que la música, la buena música, no está limitada a un estilo o determinados grupos, en todos los estilos (o casi todos) hay buena música. Por ello llegué hasta ellos, además con una canción preciosa, 'Standby' del disco anterior a este 'Yo, minoría absoluta'. Tras esto me adentré más en su campo de acción y conseguí este disco, especial como pocos. El análisis que aquí haré sobre el disco será 'breve' en cuanto a las letras, ya que, con la experiencia sobre el mismo que me ocupó veinticinco páginas he decidido acortarlo para mayor facilidad lectora. Extremoduro saca este disco seis años después del último publicado 'Yo, minoría absoluta' con un cambio de estilo totalmente nuevo y para unos, acertado, para otros desastro…

28.000 puñaladas - Marea

Existen mil maneras diferentes de contar una historia. Puede que tu estilo sea intentar encontrar la belleza más pura escondida entre las grietas de la experiencia humana; puede que sea tan directa como un tiro y busques herir al receptor, puede que creas que lo mejor es recrear metáforas abstractas para así dar sentido al sinsentido de la vida. O puede, simplemente, que seas como Kutxi Romero.
Y es que si algo caracteriza a Marea por encima de todo son sus letras. Sí, son buenos músicos (no excepcionales, pero cumplen), hacen buenas melodías y utilizan bien las herramientas de lo que se ha venido a llamar rock urbano desde que aquellos lejanos Leño inventaran un género tan español. Pero sin las letras estarían a la misma altura de otro buen grupo de este género, como pudo haber sido La Fuga. La lírica de las canciones y la rocosa voz de Kutxi son las que impulsan a Marea a dar un salto cualitativo y poder jugar entre los más grandes.
Corría el año 2004 y yo era un pequeño adolescent…

Historia de la Música Popular I - El Pacto con el Diablo

En Misisipi, hace casi unos cien años, contaban que un hombre se paseaba por las calles nocturnas con una guitarra al hombro. Bien vestido, aunque con alguna rasgadura en el tejido, iba buscando algún portal donde poder refugiarse, algún compañero de viajes que le dejara tocar un rato sus seis cuerdas y comer un plato caliente. De vez en cuando cogía su guitarra y hacía sonar algo extraño, algo que nadie había escuchado jamás. Aquello era tan cautivador que uno no podía dejarlo, aún sabiendo que eso podía condenar su alma para siempre. Aunque nadie le conocía en persona (siempre era algún conocido quien afirmaba haberlo visto), la gente de los condados sí que tenía un nombre para él: Henry Sloan.

Y es que no había habitante de Misisipi que no hubiese oído hablar de este curioso personaje. Muchas eran las historias en las que alguien se había vuelto completamente loco al escuchar la guitarra de Sloan, otros decían que su mirada podía helar la sangre, que algunos habían muerto aterrori…